Un nuevo instrumento para la industria cárnica (1)
Imagine poder saber cómo está un
jamón por dentro (la grasa que contiene, el punto de sal o cómo será su
textura) sin tener que abrirlo antes. Es lo que desde el año 2.000 lleva
investigando un equipo del Instituto de Carne y Productos Cárnicos (IProCar) de
la Universidad de Extremadura que, en colaboración con el Servicio de
Innovación de Productos de Origen Animal (SiPA), se ha propuesto utilizar
imágenes de resonancias magnéticas para hacer la ‘cata’ sin tener que recurrir
al cuchillo.
Este sistema, dice Trinidad
Pérez-Palacios, una de las investigadoras del equipo extremeño formado por 7
personas, permite saberlo todo sobre el jamón o el lomo, el segundo ibérico con
el que trabajan. “A través de las imágenes y la aplicación de algoritmos, se
obtienen datos numéricos con los que se pueden conseguir ecuaciones de
predicción de las características de los cárnicos”.
Esto les ayuda a ahorrar sobre todo
tiempo y dinero, y les facilita el trabajo a la hora de analizar los lomos y
jamones que les llegan al laboratorio. El análisis sirve para varias cosas:
“Por ejemplo, si un productor hace alguna modificación en el proceso de
elaboración de sus embutidos, como acortar el tiempo de maduración, tiene que
saber el resultado a nivel sensorial antes de ponerlos a la venta”, dice
Pérez-Palacios.
Además, las imágenes de resonancia
magnética permiten averiguar muchos de los datos que deben aparecer en el
etiquetado nutricional –como el porcentaje de sal o el de proteínas–que se
exige a los productores sin tener que dañar el producto, “cualquier empresa que
quiera analizar sus lomos o jamones puede utilizar este sistema”
Imágenes de un jamón fresco y curado obtenidas con tecnología
MRI
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